Think Pink en cinta EN BAJA

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Madrid, 10 de mayo de 2017. MS. – En los últimos meses continuamos asistiendo a la puesta de largo de vinos y marcas. El mercado sigue recibiendo nuevas y novedosas elaboraciones a pesar de la saturación existente, por un lado, y el reducido consumo, lo más importante y determinante. Pero es tal vez esto segundo lo que anima a las bodegas a la conquista –o al menos al intento– de nichos de mercado a priori alejados del vino, por falta de interés pero sobre todo por inexistencia de feeling. De este modo, mientras algunas optan por sacar nuevas etiquetas que en principio sitúan en la franja de la alta gama, al mismo tiempo presentan productos atractivos a la vista y cuya imagen los coloca, desde un primer momento, entre gente más joven y en ambientes festivos y de moda, sobre todo de cara al verano y sus destinos de referencia.

Es así como nace Think Pink 2016 (10 €) de la Sociedad Cooperativa Viña Vilano, en la burgalesa Pedrosa de Duero y al amparo de la DO Ribera del Duero. Un rosado de tempranillo, de color palidísimo (piel de cebolla) y cuyo carácter se asienta en acidez, notas florales y la frescura de la fruta roja. Es de los primeros rosados de este perfil que se hacen en la Ribera, lo firma José Carlos Álvarez, director técnico de la bodega desde hace poco más de un año, y que como ‘padre’ de la criatura recomienda tomar con hielo y flores de violeta para potenciar el sabor. Incluso es él quien localiza al público objetivo de este ligero producto en cualquier terraza veraniega de Ibiza o Palma, por ejemplo.

Desiderio Sastre y José Carlos Álvarez, dtor. gral y enólogo de Viña Vilano.

Desiderio Sastre y José Carlos Álvarez, dtor. gral y enólogo de Viña Vilano.

Ésta es su más novedosa creación a la espera de la próxima primicia que será el vino de autor de Viña Vilano, obra de José Carlos en su totalidad pues será añada 2015, momento de su incorporación a la bodega. “Tenemos 5.000 kilos que hemos sacado de la parcela que da nombre a la bodega (y que es la Viña de Avelino), con las cepas más viejas que tenemos, de suelos de arcilla y arena, con un 95% de tempranillo y el resto una mezcla de albillo, bobal, monastrell, etc. Estuvo 14 meses en roble francés y en este momento reposa en la botella, donde estará un año. Esto es nuestro vino de pueblo, y haremos en torno a 6.000 botellas”.

Hasta ese momento, continúan saliendo las nuevas añadas de los tintos y rosado clásico de sus más de 300 hectáreas de viñedo, entre las que abundan las cepas centenarias, en torno al 75%, en su mayoría situadas en Pedrosa de Duero y a una altitud media de 850 metros. Viña Vilano Roble Black 2015, un tempranillo con ocho meses de crianza en roble francés cuya primera cosecha fue 2013; Viña Vilano Crianza 2014, otro tempranillo con 14 meses de barrica francesa y americana (el único de que lleva también roble americano), y Terra Incógnita 2014, el considerado a día de hoy top de la firma, nacido en 2003 y procedente de tempranillos centenarios y con una crianza de 22-24 meses en roble nuevo francés.

foto bodega 2Sin abandonar la Ribera llega Tr3SMANO, el proyecto surgido de la colaboración de la familia Ruiz (propietaria de la distribuidora-exportadora La Europea, de México), Pedro Aibar y Fernando Remírez de Ganuza a partir de viñedos antiguos y con sede en la localidad vallisoletana de Peñafiel, donde se ubica su vanguardista bodega, concretamente en Padilla de Duero. Vanguardia relativa al diseño (aprovechamiento de la gravedad, hormigón, cemento, aluminio, la luz como elemento esencial…), porque en el contenido la innovación está al servicio del vino y, antes de nada, de la viña.

El nacimiento del proyecto comienza con la adquisición de una bodega en la Ribera por parte de La Europea, de la que poco tiempo después Remírez de Ganuza compra la mitad. Por su parte, Pedro Aibar –vinculado al grupo Barón de Ley en ese momento–, se incorpora a finales de 2013 como director general y lo que incluye la dirección enológica.  Lagar_Tresmano_2014_fondo_blanco.web

Sólo trabajan con tempranillo, la mayoría plantado en vaso y un total de 35 hectáreas, la mayor parte por encima de los 35 años de edad pero algunos de más de 80. Remírez de Ganuza disponía de una viña propia de 13 hectáreas en Olmedillo de Roa (Burgos), de suelos franco-arcillosos, a las que suman las cepas que rodean la bodega en Peñafiel (suelos franco arenosos y pobres de 50 años) y luego los pequeños viñedos casi centenarios de viticultores con quienes trabajan desde el momento de la poda hasta la vendimia.

Es la primera vez que tanto Fernando como Pedro elaboran en Ribera y esta primera añada es fruto de ese trabajo en común. El resultado es Tr3smano Vendimia 2014 (30-35 € ), con una crianza que ronda los 18 meses en roble bordelés y una proporción de 25% de americano de primer y segundo año. Hizo la fermentación alcohólica en pequeños depósitos tronco cónicos y luego la maloláctica en barricas nuevas de 225 litros. Esta primera cosecha, de la que han salido 24.000 botellas, resulta intensa, muestra aromas de fruta negra en confitura, chocolate, tofe, torrefactos y notas especiadas. Equilibrado, sabroso, largo, con recuerdos de la crianza en el paso y noble tanicidad que pulirá con tiempo en botella.

De momento es el único vino que van a elaborar aunque en mente tienen sacar también “Tm” (Tr3mano Milenio), aunque saldrá sólo en añadas que consideren excepcionales porque será el top de la bodega (con un precio que rondará los 70 euros), cuyo nombre debe al olivo milenario que tienen. Para su elaboración, de la que ya está en marcha la añada 2014, vinifican por separado la uva de algunas de sus viñas y después, tras su cata, sólo utilizarán las barricas que pasen el ‘corte’ exigido para ser ensambladas (en ese momento vuelven seis meses a la barrica) y posteriormente embotelladas. Con un paso total por madera usada que supera los dos años, prevén que llegue al mercado en unos ocho meses. De esta primera añada saldrán 3.200 botellas.

EN BAJA_grano_a_grano_y_garnacha EN BAJA_EmmaVillajos2En Rioja una de las familias que está en proceso de crecimiento es la del Grupo Hispanobodegas, en palabras de su presidente, Juan Rivero, “con el objetivo de situar al grupo en el mapa del vino”. En el sector desde hace trece años, donde comenzaron trabajando con volúmenes, principalmente en La Mancha y con grandes superficies, durante sus primeros cinco años se asientan con bodegas propias en Rioja, Ribera y Rueda, y zonas donde mantienen contratos a largo plazo con diferentes viticultores pues no disponen de viñedo en propiedad.

Con la experiencia que da el tiempo, “y tras darnos cuenta que el volumen no era nuestro camino”, apunta Rivero, modifican su política de elaboración, inversión y venta, apostando por la exportación con la implantación de importadoras propias en China, Estados Unidos y México. Afianzados en esta vía de negocio, ahora buscan participar en la considerada gama alta del vino con su más reciente elaboración riojana, Valdelacierva Grano a Grano 2015, un tempranillo de viñas con una edad media de 35 años procedentes de una sola finca, La Botija, y una segunda, Valdelacierva Garnacha 2016 (60 €), que todavía se mantiene en proceso de crianza con sus lías y saldrá a comienzos de 2018. Éste procede de la finca La Pedriza, de suelos de canto rodado y viñas de 75 años en Tudelilla (Rioja Baja). Dos vinos que reflejan terruño, elaborados a partir de microvinificaciones y criados en roble francés. Emma Villajos, enóloga de la firma desde hace doce años y directora técnica desde 2007 en Bodegas Valdelacierva, es su artífice y persona encargada de la selección de las parcelas de las que proceden.

Grano a Grano 2015 (34 €) nace en Rioja Alavesa (Baños de Ebro), de suelos arcillo-calcáreos a 425 metros de altitud. Ha hecho la fermentación maloláctica en bocoyes de 500 litros de roble francés y una crianza posterior de 14 meses en madera nueva de iguales características. En este momento se muestra expresivo, con aromas de fruta negra madura, tostados, evidentes notas lácticas y recuerdos balsámicos. Amplio, equilibrado y elegante en el paso de boca, con taninos de calidad, mantiene una buena gracias a haber sido vendimiado antes que el resto para ganar en acidez. Han elaborado tan solo 1.331 botellas y 200 mágnum.

Al Alba Finca Herrera TempranilloManuel Herrera pertenece a una familia vinculada al vino en la que él representa la tercera generación. Hijo de Pascual Herrera, reconocido profesional de larga trayectoria vinícola que pasó sus últimos años al frente de la DO Cigales, hace menos de cuatro años Manuel puso en marcha su proyecto personal. Son los comienzos de Finca Herrera Vignerons, una firma que apuesta por la uva seleccionada, la expresión de la tierra y cortas crianzas, y que en tan corto periodo de vida ya elabora seis marcas entre las denominaciones de origen de Madrid y Cigales. Con una producción total que supera las 30.000 botellas, a día de hoy son el blanco Bailarina (Madrid), un monovarietal de malvar, y el tinto Garnachas (Cigales) sus principales apuestas y con las que está logrando diversidad de reconocimientos. En el caso del primero, un joven de viñas en vaso de unos 40 años que ha permanecido dos meses con sus lías en el depósito antes de ser embotellado. Finca Herrera Garnachas procede de suelos de cascajo a unos 800 metros de altura y tiene una crianza de 9 meses en roble usado francés y americano.

Es de aquí, de tierras castellanas y de cepas viejas, de donde surgen sus dos nuevas elaboraciones cigaleñas, Al Alba 2015 (10 €), un coupage de garnacha y tempranillo (55% y 45%), y Finca Herrera Tempranillo 2014 (sobre 13 €), de viña en vaso de 70-80 años. Como indica en sus etiquetas, el primero nace de una selección de diez barricas –francesas, americanas y húngaras– y el segundo de catorce. Luego, Al Alba, de uvas de entre 30 y 70 años, ha tenido una crianza de unos ocho meses en madera nueva y usada al 50%. En la cata salen aromas de frutos rojos, fruta madura, confitura, hierbas aromáticas, aunque en boca resulta todavía muy vivo con una noble tanicidad por pulir. Por su parte, el Tempranillo 2014, de pagos ubicados entre Cigales y Trigueros del Valle, ha permanecido nueve meses en roble nuevo francés e impera la acidez de la fruta roja junto a notas lácticas, que le imprimen amabilidad, y recuerdos especiados y de monte bajo. Un vino con cierto volumen pero de paso fluido, que muestra en boca la misma combinación acidez-madera de la nariz y que ganará con la permanencia en la botella. En ambos casos, proyectos nacidos de la ilusión, búsqueda y trabajo de Herrera que en breve se verán acompañados de otras tantas ideas que ahora rondan por su cabeza y pronto, seguro, tomarán forma en la bodega.