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30 de marzo de 2009

Está ocurriendo en muchas zonas. Después de dar vueltas y más vueltas a las llamadas variedades mejorantes, resulta que la solución estaba en casa, en las variedades de toda la vida, con la única condición de que fueran cultivadas en buenas condiciones, vendimiadas con criterio y elaboradas con mimo. En un proceso que ha dado lugar a cultivos insólitos, como los de variedades procedentes de zonas húmedas en áreas de clima radicalmente opuesto, se han introducido en la mayor parte de las zonas españolas variedades de uva que no han dado los resultados apetecidos. Sobre todo porque no se pensó en su adaptación a climas y terrenos que tal vez no eran aptos.

En Jumilla hubo mucho de eso. La uva Monastrell tenía mala fama, como las Garnacha, Cariñena, Bobal y tantas otras, y se pensó que necesitaba el refuerzo (enológico o comercial, o ambos) de otras de reconocido prestigio internacional. Así llegaron Cabernet Sauvignon y Merlot, con algo de Tempranillo, en una primera oleada, Syrah en la segunda y ahora está de moda la Petit Verdot. En blancas, terreno donde sí que es necesario un trabajo duro, sobre todo porque prácticamente no había nada (o muy poco: algo de Merseguera y, quién lo iba a decir, Airén) y tal vez porque no es zona de blancos, llegarían primero Chardonnay y Macabeo y ahora prima Viognier, aunque no se ponga mucho de nada y más bien se tienda a arrancar algo de viña.

Esas incorporaciones han dado satisfacciones, sin duda, pero lo cierto es que el capítulo que despierta mayor interés es el de la variedad autóctona, la resistente Monastrell, capaz de medrar en condiciones tan adversas como las del Altiplano Levantino, área que abarca las denominaciones de origen Jumilla, Yecla, Almansa, parte de Alicante y hasta cabría incluir el sur de Valencia y Bullas; zonas que podrían ser una amplia denominación de origen, con la Monastrell como estrella, idea que espanta a las respectivas comunidades autónomas. Esa comarca es la auténtica frontera del desierto, que en verano, si no fuera por los manchones verdes de las viñas, prácticamente el único cultivo posible, sería como un paisaje lunar.

La calidad de la uva Monastrell ha quedado de manifiesto en a lo largo de las quince ediciones consecutivas del Certamen de Calidad de la DO Jumilla, cata concurso dirigida por el periodista Enrique Calduch que es pionera en la región y a la que han salido hermanas en las otras dos denominaciones de origen murcianas (en Bullas y, desde el año pasado, en Yecla) y en una asociación regional, la Cofradía del Vino Reino de la Monastrell, que desde hace nueve años organiza un concurso sólo con vinos de Monastrell, que este año se ha hecho internacional.

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En esos quince años del concurso jumillano se ha podido constatar la evolución de la zona, con la aparición de muchas nuevas bodegas de interés y la remodelación de la mayor parte de las otras, la creación de gran cantidad de nuevos vinos y hasta el refrendo de los popes internacionales del vino, con el florón Parker a la cabeza, que ha calificado a Jumilla como una de las zonas vinícolas de futuro en España. En ese proceso, la uva Monastrell ha ido tomando protagonismo y asumiendo su papel estelar en un conjunto en el que no se detienen las novedades sustentadas en otras cepas. Sin embargo, lo que de verdad necesita es conocer mejor la variedad propia y limar sus rusticidades para elaborar vinos cada vez más sofisticados.

Ya hay algunos y asoman a un concurso en el que se echa en falta la presencia de algunas firmas que no participan, como Casa Castillo, El Nido o Carchelo, la antigua Viñedos Agapito Rico, pionera de la mejor etapa de la DO Jumilla, que cambió su nombre tras la salida del fundador y la entrada de nuevos accionistas. Una decisión discutible por cuanto el Certamen de Calidad de la DO Jumilla es un buen escaparate y, por sin duda, un inmejorable termómetro para medir la evolución de la zona. Y en esa zona son firmas importantes, aunque tal vez no quieran correr el riesgo de que sus vinos no triunfen en el concurso.

Son ya quince años de Certamen y cada vez resulta más evidente el interés de los vinos de Monastrell. Sobre todo en esta última edición, en la que los vinos elaborados a partir de esa uva, en forma de monovarietales con presencia mayoritaria de Monastrell, destacaron en un conjunto con bastantes vinos de altura.

El jurado, integrado mayoritariamente por prensa especializada, con aportación de técnicos murcianos y castellanomanchegos (una buena parte del viñedo de la DO Jumilla se encuentra en terrenos de la provincia Albacete), cató el redondo número de cien vinos, repartidos en diez diferentes categorías. En esta ocasión, probablemente por una decisión de la entidad organizadora que es muy discutible a la vista de la calidad media de algunos capítulos, no se declararon desiertos los premios en ninguna de las categorías. Así se pueden acumular premios para vinos que no tienen el menor relieve, caso de los blancos y, este año, la mayor parte de los rosados.

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En el resultado final destacó el buen resultado de bodegas Silvano García, que encabezó el “medallero” con cuatro oros. Bodegas Bleda, la segunda, obtuvo cinco medallas, pero sólo una de oro; tuvo también tres platas y un bronce. Un total de 14 ó 15 bodegas se repartieron los treinta galardones concedidos. El número varía según se considere el vino Altos del Cuadrado, marca de la familia propietaria de Bodegas Castaño (DO Yecla) y Bodegas Sierra Salinas (DO Alicante), que elabora el vino Altos del Cuadrado en la Cooperativa San Dionisio, que es a la que en la lista oficial se atribuye el premio. El vino se elabora en instalaciones alquiladas, pero la enología está a cargo de los técnicos de Bodegas Castaño y las uvas proceden de una finca de la familia situada en el término de Jumilla.

También llama la atención el papel cada vez más importante que están teniendo las cooperativas y los vinos procedentes de bodegas albaceteñas, lo que viene a ser prácticamente lo mismo ya que son las cooperativas las que dominan la producción en los cinco términos de Albacete incluidos en la DO Jumilla, aunque van surgiendo nuevos nombres. Un papel que se verá reforzado cuando la firma Miguel Torres estrene comercialmente el proyecto que tiene en marcha en Tabarra. Siete de las bodegas premiadas actúan en Albacete y cosecharon un total de diez medallas, dos de ellas de oro.

Los vinos premiados en cada categoría fueron:

Blancos

Oro: Viña Honda ’08, de Bodegas Silvano García.

Plata: Hacienda el Carche ’08, de Hacienda el Carche.

Bronce: Casa de la Ermita ’08, de Bodegas y Viñedos Casa de la Ermita.

Rosados

Oro: Viña Honda ’08, de Bodegas Silvano García.

Plata: Señorío de Fuenteálamo ’08, de Bodega Cooperativa San Dionisio.

Bronce: Castillo de Jumilla ’08, de Bodegas Bleda.

Tintos de las cosechas ’07 y ’08 sin crianza en madera

Oro: Sabatacha Syrah ’08, de Bodegas San Isidro (BSI).

Plata: Castillo de Jumilla ’08, de Bodegas Bleda.

Bronce: Finca Luzón ’08, de Bodegas Luzón.

Tintos de las cosechas ’07 y ’08 con paso por barrica

Oro: Torrepechi ‘07, de SAT Venta Las Cuevas.

Plata: Dominio de Ontur ’07, de Cooperativa San José.

Bronce: Luzón Syrah ’08, de Bodegas Luzón.

Tintos jóvenes de Monastrell sin madera

Oro: Alceño Monastrell ’08, de Pedro Luis Martínez.

Plata: Castillo de Jumilla Monastrell ’08, de Bodegas Bleda.

Bronce: Ribera Alta del Mundo ’07, de Cooperativa Ntra. Sra. de la Encarnación.

Tintos jóvenes de Monastrell con madera

Oro: Torrecastillo ’08, de Bodegas Torrecastillo.

Plata: Divas ’07, de Bodegas Bleda.

Bronce: Dominio de Ontur ’07, de Cooperativa San José.

Tintos con crianza en barrica, cosecha ’06 y anteriores

Oro: Altos del Cuadrado VVV ’06, de Altos del Cuadrado.

Plata: Hacienda Pinares ’06, de Hacienda Pinares.

Bronce: Altos de Luzón ’06, de Bodegas Luzón.

Tintos crianza

Oro: Viña Honda ’06, de Bodegas Silvano García.

Plata: Casa de la Ermita Ecológico ’05, de Bodegas y Viñedos Casa de la Ermita.

Bronce: Señorío de Fuenteálamo ’05, de Cooperativa San Dionisio.

Tintos reserva y gran reserva

Oro: Castillo de Jumilla ’03, de Bodegas Bleda.

Plata: Gémina Premium ’03, de Bodegas San Isidro (BSI).

Bronce: Casa de la Ermita ’04, de Bodegas y Viñedos Casa de la Ermita.

Vinos dulces y vinos de licor

Oro: Silvano García ’07, de Bodegas Silvano García.

Plata: Hacienda Pinares ’07, de Hacienda Pinares.

Bronce: Oferente ’07, de Cooperativa Santiago Apóstol.

 

XV Certamen de Calidad DO Jumilla
Bodega Oro Plata Bronce
B. Silvano Garcia 4 - -
B. Bleda 1 3 1
B. San Isidro (BSI) 1 1 -
Altos del Cuadrado 1 - -
B. Torrecastillo 1 - -
Pedro Luis Martínez 1 - -
SAT Venta Las Cuevas 1 - -
B. Hacienda Pinares - 2 -
B y V. Casa de la Ermita - 1 2
B. Coop. San Dionisio - 1 1
B. Coop. San José - 1 1
Hacienda el Carche - 1 -
B. Luzón - - 3
Coop. Ntra. Sra. de la Encarnación - - 1
Coop. Santiago Apóstol - - 1